Siempre supe que uno de los riesgos o uno de los costos de exponer abiertamente tanta locura, tanto sueño, tantos sentimientos y tanta verdad, iba a ser que te alejaras de mí, produciendo justamente el efecto contrario a lo que deseo.
Según como tu funcionas hoy en día, Toda lógica indica que vas a tratar de comportarte de forma políticamente correcta, “como ameritan las circunstancias”, es decir tomar distancia, reafirmar lo que hoy tienes, cerrar mas herméticamente esa armadura y esa coraza que te cubre y supuestamente te protege y alejar cualquier indicio de sentimiento o manifestación en ti, que pudiese alimentar en mí, alguno de mi sueños… o de mis más profundos deseos.
Pero bueno, hay cosas que no tienen vuelta atrás, y esta serie de confesiones y relatos, es una de ellas. Este blog se ha convertido en una especie de diario de vida, que sé lees constantemente, al menos en estas últimas semanas, por eso al final es una forma de comunicación, rara, pero comunica al fin… Siempre me ha sido más fácil escribir que hablar, sobre todo si se trata de mí y de mis sentimientos…pero lo que hoy se atora en las puntas de mis dedos tiene que ver con el deseo, con la piel y con todo lo que ello conlleva y que por lo mismo no es tan fácil de traducir a palabras lucidas.
Tanto tiempo soñándote, que ya no sé cómo explicarle a estas manos, a esta boca y a esta piel, que no puedo tenerte… que solo unos besos y algunas caricias son las que me hace soñar más a menudo, que aun no comprendo cómo después de tantas camas compartidas, de tantos lugares visitados, de tantos hoteles mal gastados, aún no pueda simplemente tenerte, acariciarte, besarte con desenfado y poder dejarse llevar por toda la pasión y la lujuria que acumulan los sueños dulcemente guardados, escondidos… por años.
Por estos días de mi vida donde voluntariamente he renunciando a algunos de los placeres más significativos y cotidianos como lo es el fumar, el beber y el poder comer cosas ricas…. Créeme que el placer ligado a la piel es lo que más se exaspera en mí y a ratos se vuelve abrumadoramente obsesivo. Solo la cordura que finalmente se impone, permitirá que las próximas veces que te vea, de cerca o de lejos, con gente o sin gente, no me abalance sobre ti y robe de una buena vez todos los besos que me debes y todo lo demás que mi piel clama a gritos silenciosos pero desaforados…piel, humedad, sudor, sabor, infinita ternura, sencillez, fuerza, desenfreno y pasión.