
El camino al interior del "Parque nacional de los glaciares", provincia de Santa Cruz, Republica Argentina, declarado patrimonio mundial de la UNESCO, en 1981



LA LEYENDA
DEL CALAFATE
En la fotografia se aprecia la vista sobre Punta Arenas en el Amanecer.
El duelo y los procesos de duelo ante perdidas significativas es un tema que me inquieta y me interesa tratar de entender. Creo que es un proceso complejo y al que todos deberíamos prestar un poco de atención, ya que al fin y al cabo todos enfrentamos duelos, experimentamos experiencias de perdida significativas, en distintas etapas de la vida y con distinta intensidad y significación, y no solo por la muerte de alguien querido, como pensamos comúnmente el duelo, sino también enfrentamos un duelo al perder un amor, una mascota, o un proyecto de vida; ya S. Freud en 1915 definía el duelo como “
¿Cómo reaccionamos ante nuestras perdidas?
¿Cómo adaptarnos a ellas?
¿Descubrir cual es el sentido del la vida, nos ayuda a entender el significado de la muerte?
Abrirse al dolor
Dar sentido a la perdida
Confiar en alguien
Ritualizar nuestra perdida
No resistirse al cambio
Renovarse - Reinventarse
“...Un año después nos reencontramos con unos pinos que se habían quemado totalmente en un fuego majestuoso que arraso el camino de San Pedro de Rodas. Estaban a la vuelta de una curva y tenían una hojas verdes, recién crecidas que ofrecían su canto de supervivencia a todo el que pasaba por allí. Un canto de esperanza y de renacimiento. “
Finalmente el domingo por la mañana, la pequeña gigante, nos sorprendió con su llegada, inesperada para nosotros, en las afueras del Museo de Bellas Artes. Tuvimos que salir corriendo del museo, y acomodarnos en las escalinatas, para no perdernos la llegada de la pequeña, Y esta vez fue más espectacular, ya que había atrapado y traía consigo al famoso y furioso RINOCERONTE que días atrás andaba destrozando la capital.
Fue realmente sorprendente ver la actitud y la fascinación de la gente que se volcó a las calles a apreciar tal espectáculo, donde no se distinguía entre adultos o niños, que corrían detrás de la pequeña.
En lo personal para mi, fué un reencantamiento con el arte teatral callejero que mueve multitudes y donde es el mismo espectador el que da vida a sus personajes, quizás invocando a sus mas primigenias fantasías infantiles y traer a la realidad por un par de días, esos sueños de gigantes que todos tuvimos cuando fuimos niños. Además me ha demostrado y confirmado que uno solo se fascina y enamora de algo cuando se cruza con aquello, porque nunca hubiera sido lo mismo ver a esta niñita y su rinoceronte por Tv o por el diario.
Al fin y al cabo todos necesitamos soñar, regresar a la niñez, a ese estado natural, cuando estamos realmente convencidos de que todo es posible y ojalá pudieramos no dejar nunca dejar de ser niños.